Elogio a la filosofía


Pido permiso a las Musas celestes,
y confío perdonen mi osadía,
pues te habla el corazón, Filosofía,
y te expresa el amor que nos mereces.

Tú, Filosofía, cálido aliento
que soplas sobre el polvo del olvido
y estremeces mi espíritu dormido,
cual eco agita en la roca el silencio.

Eres la excelsa Maestra del alma
que anhela desde siempre conocer,
escapar de su tumba y recorrer
el camino de vuelta hasta su patria.

Eres el faro que guía en la noche;
sí, tú dibujas la estela que sigue
mi nave en la sombra, y al alba persigue
tus huellas, bogando hacia el horizonte.

Tú, Filosofía, puente en la Historia
que enlaza el pasado y el presente
de una ciencia, que mágica corriente
de eslabones con fiel amor custodia.

Eres para el hombre libertadora
de cadenas, forjadas de ignorancias
en cavernas de ampulosas arrogancias
con sus sombras vacías y engañosas.

Eres Tú la sublime consejera;
brindas las respuestas que el alma ansía,
la apartas del error y la utopía,
y en tus aguas bebe la esencia eterna.

Y has sido siempre, la madre fecunda
de Academias, Liceos y Jardines;
Tú amamantas espíritus afines
que buscan el saber que al vulgo ocultas.

Son tantos los elogios que mereces…
Has bebido las mieles de la gloria;
también las hieles tiñeron tu historia…
La luz molesta al que en la sombra duerme.

Mas no eres Tú lucerna de salones;
¡eres torrente de luz y de vida,
cual Ave Fénix, siempre renacida,
vigorosa y eternamente joven!

Hoy es día de festejos y homenajes;
los nuevos Prometeos para el hombre,
los filósofos, vindican tu nombre
y agradecen la herencia que dejaste.

Hoy tuve un sueño que nació del alma:
vi que el viento ondeaba tus banderas
en un mundo sin odios, sin fronteras,
sin los yugos serviles que atenazan.

Sujetaban las astas manos firmes,
mostrando al orbe tu soberanía,
y en los paños sagrados se leía:
“Sólo el conocimiento os hará libres”.

Jesús Guillermo Lázaro Latorre